Imagen de un grupo de setas pequeñas rodeadas de una luz que parece estar bailando

Trauma

Cuando pensamos en el trauma en general, es posible que nos vengan a la mente acontecimientos «con T mayúscula», como los accidentes de tráfico, los desastres naturales o el hecho de presenciar o sufrir violencia, que son cosas que la gente suele asociar con el trauma.

Aunque todos ellos son válidos, también existen los acontecimientos «con t minúscula», que pueden acumularse en nuestro interior como una tetera a punto de hervir. Las consecuencias de vivir en el mundo moderno (largos periodos de estrés, sentirnos abrumados por lo que debemos lograr día a día) pueden acabar pasándonos factura, agotarnos y resultar extremadamente perjudiciales para nuestro bienestar. Estos acontecimientos «con t minúscula» también incluyen experiencias como el acoso, experiencias negativas repetidas en un entorno concreto (como las consultas médicas o la interacción con figuras de autoridad) o microagresiones en el lugar de trabajo o en la comunidad.

Todas estas formas de trauma y trastornos en la vida cotidiana pueden justificar el recurso a la terapia. Puedo ayudarte a superar la sensación de agobio, agotamiento, hipervigilancia o una fuerte respuesta de miedo. Puedo ayudarte a entender el porqué: por qué tu cuerpo reacciona de forma negativa ante determinadas situaciones, por qué tu cerebro no te permite acceder a ciertos acontecimientos que quizá estés intentando superar.

A menudo, podemos sentir que no tenemos a quién acudir para superar esos aspectos confusos de nosotros mismos. Todo el mundo merece un espacio seguro en el que poder hablar de estas situaciones de su vida.